Los pasos para besar bien:









1. Humedécete los labios un poco.

 Los labios secos no se mueven bien. Es mejor tenerlos húmedos se moverán y deslizarán con más suavidad. Así que si vas a besar discretamente humedecerlos un poco.
2. Inclina tu cabeza. 
Una leve inclinación de la cabeza hacia un lado evitará en encuentro nariz con nariz y permitirá dar un beso con más facilidad y con mayor "profundidad y pasión ". Intenta evitar inclinar la cabeza al mismo lado que tu pareja.
3. Cierra tus ojos.

Conforme te aproximes para besar a tu pareja mírala a los ojos, pero una vez que estas cerca de su boca cierra tus ojos eso le dará seguridad de que sera por amor y no solo placer..
4. Empieza con un suave beso con boca cerrada. 
El beso francés es un beso con boca abierta, pero no tengas prisa, no arremetas de entrada de forma brusca. Empieza abriendo tus labios muy lentamente, recréate en la suavidad y ternura de un beso déjate llevar por el momento del beso y deja que el solo llegue..
5. Disfruta de los labios de tu pareja.
Besar debe ser una decisión compartida por ambos.: necesitas saber si tu pareja quiere un beso francés sin preguntarlo. Es el movimiento de tus labios la forma de preguntárselo. Abre un poco tus labios lentamente y disfruta de los labios de tu pareja. Busca y rebusca sus labios, roza un poco tu lengua con sus labios. Esa es la señal de que deseas un beso francés. Si la lengua de tu pareja no responde de la misma manera o hace ademán de retirarse, quizás debas dejar el beso francés para otro momento mejor... Si responde, pasa al siguiente paso.
6. Explora con tu lengua. 
Si tu pareja da muestras de gustarle el beso con boca abierta, lentamente abre tu boca un poco más y suavemente empuja tu lengua un poco más hacia dentro en su boca. La lengua es muy sensible, así que el mero hecho de tocar la lengua de tu pareja será muy placentero y estimulante para los dos. No metas tu lengua demasiado dentro de su boca, juega suavemente con su lengua.
7. Besa lentamente.
 Para disfrutar un beso francés debes ir con lentitud, sin prisas. Tómate tiempo para explorar la lengua de tu pareja.
8. Hazlo diferente. 

Una vez que te sientas confortable besando a alguien es tentador hacer siempre lo mismo. Añade variedad, mezcla cosas. Por ejemplo, algunas veces besa más profundamente, otras veces presta más atención a los labios que a la lengua, o al revés, explora los deseos, los tiempos y los ritmos de tu pareja en el arte de besar...
9. Aprende el lenguaje del beso de tu pareja. 
Cada persona besa de forma diferente, y cada persona disfruta con diferentes formas de besar. No hay sólo una única forma "adecuada" de besar. Lo que separa a los buenos besadores de los malos es la habilidad de los primeros para leer el lenguaje del cuerpo de su pareja. Intenta identificar "pistas" en la forma de besar de tu pareja que te lleven a hacerle disfrutar del beso. Sus suspiros o gemidos o la devolución del beso con mayor intensidad, son parte de ese lenguaje. Aprende las señales de tu pareja.
10. Desarrolla tu propio estilo de dar los besos. 

Un buen beso francés, como cualquier buen beso requiere practica. Los harás mejor cuanto más beses. Cuanto mas beses a una persona, más confortable te sentirás besándola y ello te permitirá desarrollar un estilo propio que os guste a los dos.

La historia de Carmen y Alejandro

“CARMEN, SI LEES ESTO TE ESTOY BUSCANDO”

Yo, Alejandro, era el típico chico patético que no podía dejar de demostrar lo que sentía. Era dócil y siempre el débil del grupo. Con el tiempo mis amigos me empezaron a coger respeto por mi manera de pensar y por el criterio que tenia. Típico, ahora yo era el de los consejos. Las chicas me veían como el tipo seguro que jamás les haría sentir mal, yo era el hombre perfecto, lo que por mí no era tomado como ventaja. Siempre trataba de estar seguro con alguien, no era muy exigente pero sabía que si alguien salía conmigo yo daba todo por la relación por eso trataba de no tropezarme. La mayoría de las chicas venían a mi después de relaciones fallidas con verdaderos estúpidos y siempre terminaban haciéndome daño. Yo era un maldito pañuelo.
Todas mis relaciones terminaron haciéndome daño y yo ya no quería continuar. Sabía que se aprovecharían de mí por mi manera de ser. Me gustaba invitarles a una cita perfecta, escribirles una canción, prender u...


na vela en la vereda mientras comíamos un dulce. Sentía indispensable el decir te quiero y, por qué no, un te amo; abrazar y decirles todo lo que significaba el mundo. Todo en mí se termino.
Después de relaciones dolorosas ya no creía en el amor. Era patético de nuevo, era grosero, bebía demasiado, empecé a fumar, no me importaba el colegio, siempre recibía mensajes de mis ex que se enteraban cómo me estaba yendo diciendo que no cambie. Pero no me importaba, seguía pensando en la mentira más grande que para mí era el amor.
Un día tenía un repaso de una banda que formé y me iban a presentar una chica que quería unirse al grupo. Para mí era una pérdida de tiempo. Al verla no sentí nada pero de pronto empezó a cantar conmigo y la persona que nos escuchaba decía que era un acople perfecto entre nuestras voces, pero para mí desde la primera palabra que cantó era algo más. Sentí paz y mi ego se derrumbó al instante. Ella, Carmen, tenía todo en su voz y mis ojos de pronto no podían ver más que sus ojos. Desde ese instante no quería despegarme de ella. Al alejarse por la calle el sol increíblemente le ayudaba y resaltaba su perfecta hermosura y me quedé topando la mejilla después de el beso de despedida.
Todos los días y todas las noches no dejaba de pensarla y nunca le dije nada. Una tarde de ensayo, como casi siempre, llegaba tomado y ella de pronto sin decir nada me dio una cachetada sin decir nada. Entendía lo que trato de explicar y era feliz a su lado. Íbamos en el vehículo que nos llevaba a las presentaciones del grupo siempre sentados uno al lado del otro. Para mí era perfecto, empecé a escribir de nuevo, a tomar fotos, empecé de nuevo a vivir, comencé a enamorarme de nuevo, pero esta vez sabia que ella era la indicada. Ella y nadie más existía en mi mundo. Es que simplemente es indescriptible.
El día que tenía pensado decirle todo nunca vino y desde ahí no volví a verla. No dejaba de preguntar por ella, estaba desesperado. Seguí con mi carrera musical y me concentre en mis estudios, pero nunca deje de pensarla.
Después de unos años yo era más grande, me gradué pero nunca dejé la banda. Supe de ella por un amigo, el mismo que nos presento y me dio su número. Durante semanas no le llamaba porque no sabía que decirle. Yo ya estaba con otra persona y todo iba bien hasta que supe de ella, un día con un amigo que no veía hace tiempos me bebí unos tragos y era la excusa para que a las tres de la madrugada la llamara, y al escuchar su voz no pude contener las lagrimas. Empecé a gritarle que por qué se alejó, que por qué no me dijo nada de lo que le había sucedido. Le grité que la amaba y de pronto me quede frío porque ella me dijo que le alegraba escucharme, aunque no le gustaba escucharme en ese estado y que al igual ella nunca dejo de extrañarme y que llegó a sentir lo mismo por mí. Yo ya no daba más, el llanto me consumió y le dije adiós porque supe también que se casaría pronto.
Las circunstancias de la vida no dejaron que nos juntemos eternamente. Ella me pidió disculpas y vino a buscarme. Sólo me vio y nos abrazamos tan fuerte que aún siento su cuerpo junto al mío y sus palabras en mi oído.
Y así terminé casándome con una persona que no deja de decirme que no me ama, que no soy malo, pero que no soy para ella.
Si algún día vuelvo a verla sé que no podre contener las lágrimas y decirle en sano juicio que aún la amo y que aún la extraño.
Me esfuerzo mucho para que mi matrimonio funcione y soy romántico y un buen hombre. A veces caigo fuerte y las palabras me lastiman pero sé que el amor existe y que lo encontré. Hoy creo haberla superado, mas no olvidado.
Maldita suerte que nos separó, pero gracias Dios por darme la oportunidad de dar mi amor a otra persona.
Carmen, si lees esto te estoy buscando.

musica

jueves, 27 de febrero de 2014

Los pasos para besar bien:









1. Humedécete los labios un poco.

 Los labios secos no se mueven bien. Es mejor tenerlos húmedos se moverán y deslizarán con más suavidad. Así que si vas a besar discretamente humedecerlos un poco.
2. Inclina tu cabeza. 
Una leve inclinación de la cabeza hacia un lado evitará en encuentro nariz con nariz y permitirá dar un beso con más facilidad y con mayor "profundidad y pasión ". Intenta evitar inclinar la cabeza al mismo lado que tu pareja.
3. Cierra tus ojos.

Conforme te aproximes para besar a tu pareja mírala a los ojos, pero una vez que estas cerca de su boca cierra tus ojos eso le dará seguridad de que sera por amor y no solo placer..
4. Empieza con un suave beso con boca cerrada. 
El beso francés es un beso con boca abierta, pero no tengas prisa, no arremetas de entrada de forma brusca. Empieza abriendo tus labios muy lentamente, recréate en la suavidad y ternura de un beso déjate llevar por el momento del beso y deja que el solo llegue..
5. Disfruta de los labios de tu pareja.
Besar debe ser una decisión compartida por ambos.: necesitas saber si tu pareja quiere un beso francés sin preguntarlo. Es el movimiento de tus labios la forma de preguntárselo. Abre un poco tus labios lentamente y disfruta de los labios de tu pareja. Busca y rebusca sus labios, roza un poco tu lengua con sus labios. Esa es la señal de que deseas un beso francés. Si la lengua de tu pareja no responde de la misma manera o hace ademán de retirarse, quizás debas dejar el beso francés para otro momento mejor... Si responde, pasa al siguiente paso.
6. Explora con tu lengua. 
Si tu pareja da muestras de gustarle el beso con boca abierta, lentamente abre tu boca un poco más y suavemente empuja tu lengua un poco más hacia dentro en su boca. La lengua es muy sensible, así que el mero hecho de tocar la lengua de tu pareja será muy placentero y estimulante para los dos. No metas tu lengua demasiado dentro de su boca, juega suavemente con su lengua.
7. Besa lentamente.
 Para disfrutar un beso francés debes ir con lentitud, sin prisas. Tómate tiempo para explorar la lengua de tu pareja.
8. Hazlo diferente. 

Una vez que te sientas confortable besando a alguien es tentador hacer siempre lo mismo. Añade variedad, mezcla cosas. Por ejemplo, algunas veces besa más profundamente, otras veces presta más atención a los labios que a la lengua, o al revés, explora los deseos, los tiempos y los ritmos de tu pareja en el arte de besar...
9. Aprende el lenguaje del beso de tu pareja. 
Cada persona besa de forma diferente, y cada persona disfruta con diferentes formas de besar. No hay sólo una única forma "adecuada" de besar. Lo que separa a los buenos besadores de los malos es la habilidad de los primeros para leer el lenguaje del cuerpo de su pareja. Intenta identificar "pistas" en la forma de besar de tu pareja que te lleven a hacerle disfrutar del beso. Sus suspiros o gemidos o la devolución del beso con mayor intensidad, son parte de ese lenguaje. Aprende las señales de tu pareja.
10. Desarrolla tu propio estilo de dar los besos. 

Un buen beso francés, como cualquier buen beso requiere practica. Los harás mejor cuanto más beses. Cuanto mas beses a una persona, más confortable te sentirás besándola y ello te permitirá desarrollar un estilo propio que os guste a los dos.

sábado, 15 de febrero de 2014

La historia de Carmen y Alejandro

“CARMEN, SI LEES ESTO TE ESTOY BUSCANDO”

Yo, Alejandro, era el típico chico patético que no podía dejar de demostrar lo que sentía. Era dócil y siempre el débil del grupo. Con el tiempo mis amigos me empezaron a coger respeto por mi manera de pensar y por el criterio que tenia. Típico, ahora yo era el de los consejos. Las chicas me veían como el tipo seguro que jamás les haría sentir mal, yo era el hombre perfecto, lo que por mí no era tomado como ventaja. Siempre trataba de estar seguro con alguien, no era muy exigente pero sabía que si alguien salía conmigo yo daba todo por la relación por eso trataba de no tropezarme. La mayoría de las chicas venían a mi después de relaciones fallidas con verdaderos estúpidos y siempre terminaban haciéndome daño. Yo era un maldito pañuelo.
Todas mis relaciones terminaron haciéndome daño y yo ya no quería continuar. Sabía que se aprovecharían de mí por mi manera de ser. Me gustaba invitarles a una cita perfecta, escribirles una canción, prender u...


na vela en la vereda mientras comíamos un dulce. Sentía indispensable el decir te quiero y, por qué no, un te amo; abrazar y decirles todo lo que significaba el mundo. Todo en mí se termino.
Después de relaciones dolorosas ya no creía en el amor. Era patético de nuevo, era grosero, bebía demasiado, empecé a fumar, no me importaba el colegio, siempre recibía mensajes de mis ex que se enteraban cómo me estaba yendo diciendo que no cambie. Pero no me importaba, seguía pensando en la mentira más grande que para mí era el amor.
Un día tenía un repaso de una banda que formé y me iban a presentar una chica que quería unirse al grupo. Para mí era una pérdida de tiempo. Al verla no sentí nada pero de pronto empezó a cantar conmigo y la persona que nos escuchaba decía que era un acople perfecto entre nuestras voces, pero para mí desde la primera palabra que cantó era algo más. Sentí paz y mi ego se derrumbó al instante. Ella, Carmen, tenía todo en su voz y mis ojos de pronto no podían ver más que sus ojos. Desde ese instante no quería despegarme de ella. Al alejarse por la calle el sol increíblemente le ayudaba y resaltaba su perfecta hermosura y me quedé topando la mejilla después de el beso de despedida.
Todos los días y todas las noches no dejaba de pensarla y nunca le dije nada. Una tarde de ensayo, como casi siempre, llegaba tomado y ella de pronto sin decir nada me dio una cachetada sin decir nada. Entendía lo que trato de explicar y era feliz a su lado. Íbamos en el vehículo que nos llevaba a las presentaciones del grupo siempre sentados uno al lado del otro. Para mí era perfecto, empecé a escribir de nuevo, a tomar fotos, empecé de nuevo a vivir, comencé a enamorarme de nuevo, pero esta vez sabia que ella era la indicada. Ella y nadie más existía en mi mundo. Es que simplemente es indescriptible.
El día que tenía pensado decirle todo nunca vino y desde ahí no volví a verla. No dejaba de preguntar por ella, estaba desesperado. Seguí con mi carrera musical y me concentre en mis estudios, pero nunca deje de pensarla.
Después de unos años yo era más grande, me gradué pero nunca dejé la banda. Supe de ella por un amigo, el mismo que nos presento y me dio su número. Durante semanas no le llamaba porque no sabía que decirle. Yo ya estaba con otra persona y todo iba bien hasta que supe de ella, un día con un amigo que no veía hace tiempos me bebí unos tragos y era la excusa para que a las tres de la madrugada la llamara, y al escuchar su voz no pude contener las lagrimas. Empecé a gritarle que por qué se alejó, que por qué no me dijo nada de lo que le había sucedido. Le grité que la amaba y de pronto me quede frío porque ella me dijo que le alegraba escucharme, aunque no le gustaba escucharme en ese estado y que al igual ella nunca dejo de extrañarme y que llegó a sentir lo mismo por mí. Yo ya no daba más, el llanto me consumió y le dije adiós porque supe también que se casaría pronto.
Las circunstancias de la vida no dejaron que nos juntemos eternamente. Ella me pidió disculpas y vino a buscarme. Sólo me vio y nos abrazamos tan fuerte que aún siento su cuerpo junto al mío y sus palabras en mi oído.
Y así terminé casándome con una persona que no deja de decirme que no me ama, que no soy malo, pero que no soy para ella.
Si algún día vuelvo a verla sé que no podre contener las lágrimas y decirle en sano juicio que aún la amo y que aún la extraño.
Me esfuerzo mucho para que mi matrimonio funcione y soy romántico y un buen hombre. A veces caigo fuerte y las palabras me lastiman pero sé que el amor existe y que lo encontré. Hoy creo haberla superado, mas no olvidado.
Maldita suerte que nos separó, pero gracias Dios por darme la oportunidad de dar mi amor a otra persona.
Carmen, si lees esto te estoy buscando.
 

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