La historia de Carmen y Alejandro

“CARMEN, SI LEES ESTO TE ESTOY BUSCANDO”

Yo, Alejandro, era el típico chico patético que no podía dejar de demostrar lo que sentía. Era dócil y siempre el débil del grupo. Con el tiempo mis amigos me empezaron a coger respeto por mi manera de pensar y por el criterio que tenia. Típico, ahora yo era el de los consejos. Las chicas me veían como el tipo seguro que jamás les haría sentir mal, yo era el hombre perfecto, lo que por mí no era tomado como ventaja. Siempre trataba de estar seguro con alguien, no era muy exigente pero sabía que si alguien salía conmigo yo daba todo por la relación por eso trataba de no tropezarme. La mayoría de las chicas venían a mi después de relaciones fallidas con verdaderos estúpidos y siempre terminaban haciéndome daño. Yo era un maldito pañuelo.
Todas mis relaciones terminaron haciéndome daño y yo ya no quería continuar. Sabía que se aprovecharían de mí por mi manera de ser. Me gustaba invitarles a una cita perfecta, escribirles una canción, prender u...


na vela en la vereda mientras comíamos un dulce. Sentía indispensable el decir te quiero y, por qué no, un te amo; abrazar y decirles todo lo que significaba el mundo. Todo en mí se termino.
Después de relaciones dolorosas ya no creía en el amor. Era patético de nuevo, era grosero, bebía demasiado, empecé a fumar, no me importaba el colegio, siempre recibía mensajes de mis ex que se enteraban cómo me estaba yendo diciendo que no cambie. Pero no me importaba, seguía pensando en la mentira más grande que para mí era el amor.
Un día tenía un repaso de una banda que formé y me iban a presentar una chica que quería unirse al grupo. Para mí era una pérdida de tiempo. Al verla no sentí nada pero de pronto empezó a cantar conmigo y la persona que nos escuchaba decía que era un acople perfecto entre nuestras voces, pero para mí desde la primera palabra que cantó era algo más. Sentí paz y mi ego se derrumbó al instante. Ella, Carmen, tenía todo en su voz y mis ojos de pronto no podían ver más que sus ojos. Desde ese instante no quería despegarme de ella. Al alejarse por la calle el sol increíblemente le ayudaba y resaltaba su perfecta hermosura y me quedé topando la mejilla después de el beso de despedida.
Todos los días y todas las noches no dejaba de pensarla y nunca le dije nada. Una tarde de ensayo, como casi siempre, llegaba tomado y ella de pronto sin decir nada me dio una cachetada sin decir nada. Entendía lo que trato de explicar y era feliz a su lado. Íbamos en el vehículo que nos llevaba a las presentaciones del grupo siempre sentados uno al lado del otro. Para mí era perfecto, empecé a escribir de nuevo, a tomar fotos, empecé de nuevo a vivir, comencé a enamorarme de nuevo, pero esta vez sabia que ella era la indicada. Ella y nadie más existía en mi mundo. Es que simplemente es indescriptible.
El día que tenía pensado decirle todo nunca vino y desde ahí no volví a verla. No dejaba de preguntar por ella, estaba desesperado. Seguí con mi carrera musical y me concentre en mis estudios, pero nunca deje de pensarla.
Después de unos años yo era más grande, me gradué pero nunca dejé la banda. Supe de ella por un amigo, el mismo que nos presento y me dio su número. Durante semanas no le llamaba porque no sabía que decirle. Yo ya estaba con otra persona y todo iba bien hasta que supe de ella, un día con un amigo que no veía hace tiempos me bebí unos tragos y era la excusa para que a las tres de la madrugada la llamara, y al escuchar su voz no pude contener las lagrimas. Empecé a gritarle que por qué se alejó, que por qué no me dijo nada de lo que le había sucedido. Le grité que la amaba y de pronto me quede frío porque ella me dijo que le alegraba escucharme, aunque no le gustaba escucharme en ese estado y que al igual ella nunca dejo de extrañarme y que llegó a sentir lo mismo por mí. Yo ya no daba más, el llanto me consumió y le dije adiós porque supe también que se casaría pronto.
Las circunstancias de la vida no dejaron que nos juntemos eternamente. Ella me pidió disculpas y vino a buscarme. Sólo me vio y nos abrazamos tan fuerte que aún siento su cuerpo junto al mío y sus palabras en mi oído.
Y así terminé casándome con una persona que no deja de decirme que no me ama, que no soy malo, pero que no soy para ella.
Si algún día vuelvo a verla sé que no podre contener las lágrimas y decirle en sano juicio que aún la amo y que aún la extraño.
Me esfuerzo mucho para que mi matrimonio funcione y soy romántico y un buen hombre. A veces caigo fuerte y las palabras me lastiman pero sé que el amor existe y que lo encontré. Hoy creo haberla superado, mas no olvidado.
Maldita suerte que nos separó, pero gracias Dios por darme la oportunidad de dar mi amor a otra persona.
Carmen, si lees esto te estoy buscando.

musica

sábado, 15 de febrero de 2014

La historia de Carmen y Alejandro

“CARMEN, SI LEES ESTO TE ESTOY BUSCANDO”

Yo, Alejandro, era el típico chico patético que no podía dejar de demostrar lo que sentía. Era dócil y siempre el débil del grupo. Con el tiempo mis amigos me empezaron a coger respeto por mi manera de pensar y por el criterio que tenia. Típico, ahora yo era el de los consejos. Las chicas me veían como el tipo seguro que jamás les haría sentir mal, yo era el hombre perfecto, lo que por mí no era tomado como ventaja. Siempre trataba de estar seguro con alguien, no era muy exigente pero sabía que si alguien salía conmigo yo daba todo por la relación por eso trataba de no tropezarme. La mayoría de las chicas venían a mi después de relaciones fallidas con verdaderos estúpidos y siempre terminaban haciéndome daño. Yo era un maldito pañuelo.
Todas mis relaciones terminaron haciéndome daño y yo ya no quería continuar. Sabía que se aprovecharían de mí por mi manera de ser. Me gustaba invitarles a una cita perfecta, escribirles una canción, prender u...


na vela en la vereda mientras comíamos un dulce. Sentía indispensable el decir te quiero y, por qué no, un te amo; abrazar y decirles todo lo que significaba el mundo. Todo en mí se termino.
Después de relaciones dolorosas ya no creía en el amor. Era patético de nuevo, era grosero, bebía demasiado, empecé a fumar, no me importaba el colegio, siempre recibía mensajes de mis ex que se enteraban cómo me estaba yendo diciendo que no cambie. Pero no me importaba, seguía pensando en la mentira más grande que para mí era el amor.
Un día tenía un repaso de una banda que formé y me iban a presentar una chica que quería unirse al grupo. Para mí era una pérdida de tiempo. Al verla no sentí nada pero de pronto empezó a cantar conmigo y la persona que nos escuchaba decía que era un acople perfecto entre nuestras voces, pero para mí desde la primera palabra que cantó era algo más. Sentí paz y mi ego se derrumbó al instante. Ella, Carmen, tenía todo en su voz y mis ojos de pronto no podían ver más que sus ojos. Desde ese instante no quería despegarme de ella. Al alejarse por la calle el sol increíblemente le ayudaba y resaltaba su perfecta hermosura y me quedé topando la mejilla después de el beso de despedida.
Todos los días y todas las noches no dejaba de pensarla y nunca le dije nada. Una tarde de ensayo, como casi siempre, llegaba tomado y ella de pronto sin decir nada me dio una cachetada sin decir nada. Entendía lo que trato de explicar y era feliz a su lado. Íbamos en el vehículo que nos llevaba a las presentaciones del grupo siempre sentados uno al lado del otro. Para mí era perfecto, empecé a escribir de nuevo, a tomar fotos, empecé de nuevo a vivir, comencé a enamorarme de nuevo, pero esta vez sabia que ella era la indicada. Ella y nadie más existía en mi mundo. Es que simplemente es indescriptible.
El día que tenía pensado decirle todo nunca vino y desde ahí no volví a verla. No dejaba de preguntar por ella, estaba desesperado. Seguí con mi carrera musical y me concentre en mis estudios, pero nunca deje de pensarla.
Después de unos años yo era más grande, me gradué pero nunca dejé la banda. Supe de ella por un amigo, el mismo que nos presento y me dio su número. Durante semanas no le llamaba porque no sabía que decirle. Yo ya estaba con otra persona y todo iba bien hasta que supe de ella, un día con un amigo que no veía hace tiempos me bebí unos tragos y era la excusa para que a las tres de la madrugada la llamara, y al escuchar su voz no pude contener las lagrimas. Empecé a gritarle que por qué se alejó, que por qué no me dijo nada de lo que le había sucedido. Le grité que la amaba y de pronto me quede frío porque ella me dijo que le alegraba escucharme, aunque no le gustaba escucharme en ese estado y que al igual ella nunca dejo de extrañarme y que llegó a sentir lo mismo por mí. Yo ya no daba más, el llanto me consumió y le dije adiós porque supe también que se casaría pronto.
Las circunstancias de la vida no dejaron que nos juntemos eternamente. Ella me pidió disculpas y vino a buscarme. Sólo me vio y nos abrazamos tan fuerte que aún siento su cuerpo junto al mío y sus palabras en mi oído.
Y así terminé casándome con una persona que no deja de decirme que no me ama, que no soy malo, pero que no soy para ella.
Si algún día vuelvo a verla sé que no podre contener las lágrimas y decirle en sano juicio que aún la amo y que aún la extraño.
Me esfuerzo mucho para que mi matrimonio funcione y soy romántico y un buen hombre. A veces caigo fuerte y las palabras me lastiman pero sé que el amor existe y que lo encontré. Hoy creo haberla superado, mas no olvidado.
Maldita suerte que nos separó, pero gracias Dios por darme la oportunidad de dar mi amor a otra persona.
Carmen, si lees esto te estoy buscando.
 

Entradas populares

Con la tecnología de Blogger.